Internet de las Cosas (o cómo las cosas se conectan a Internet incluso más que tú)

Si tienes más de 18 años, es muy probable que tus abuelos hayan crecido viendo la televisión en blanco y negro para luego vivir la revolución de la televisión a todo color. O que tus padres hayan vivido una adolescencia sin smartphones y ahora no puedan dejar de conectarse a redes sociales. Por lo tanto, es probable que tú también estés viviendo una revolución tecnológica sin siquiera saberlo… y apostamos a que esta tiene mucho que ver con un asunto conocido como IoT.

Para saber a qué nos referimos, te recomendamos seguir leyendo, aunque a modo de adelanto te contamos que IoT es la abreviación de Internet of Things, también conocida como Internet de las Cosas. Si quieres estar al tanto sobre esta nueva forma de estar conectado, a continuación te ofrecemos una guía rápida respecto a este tema.

¿Qué es el Internet de las Cosas?

Hoy en día estamos acostumbrados a interactuar con internet a través de nuestros móviles o de nuestros ordenadores, es decir, podemos pasar horas frente al móvil mirando nuestro Instagram o trabajar durante todo el día con el ordenador de nuestra oficina haciendo uso de Internet. Pero, ¿qué pensarías si te dijéramos que en el futuro la mayoría de nuestras pertenencias van a interactuar con internet sin necesidad de utilizar ni siquiera un móvil ni un ordenador? De hecho, esto ya está pasando, y recibe por nombre Internet de las Cosas.

Explicado de manera técnica, el Internet de las Cosas no es más que implementar a cualquier objeto cotidiano, como un semáforo o unas gafas, la posibilidad de conectarse a internet mediante una tarjeta de red para añadirle nuevas funcionalidades.

En otras palabras, el Internet de las Cosas se refiere al conjunto de dispositivos que envían o reciben datos a través de internet. ¡Gracias al Internet de las Cosas, que nuestra cafetera nos aconseje que nos llevemos un paraguas será algo normal!

¿Cómo funciona el Internet de las Cosas?

Como hemos explicado anteriormente, para que un objeto pueda pertenecer al Internet de las Cosas es necesario que tenga su propia tarjeta de red. Estas tarjetas de red proporcionan una dirección MAC única para cada dispositivo (imaginémoslo como un DNI, pero para objetos) y una dirección IP (IPV6), las cuales le proporcionan acceso a internet.

Una vez el objeto dispone de una tarjeta de red, es posible conectarlo a Internet como si se tratara de un teléfono móvil. Algunos objetos disponen de la capacidad de conectarse a redes wifi y otros objetos pueden incluso conectarse a redes 3G y 4G.

Cuando el objeto es conectado a internet, este obtiene las mismas características que cualquier dispositivo que ya conozcamos (como puede ser un móvil o un ordenador). Es decir, el objeto en sí es capaz de recibir y enviar datos a Internet como si se tratara de un móvil o un ordenador.

Cabe destacar que la mayoría de objetos del IOT disponen de un ordenador interno que procesa los datos obtenidos de Internet y algunos incluso disponen de sensores de diferentes tipos para obtener también datos del entorno físico.

¡Las posibilidades del IOT son algo impresionante! Veamos algunos ejemplos reales y actuales del Internet de las Cosas:

Ciudades (verdaderamente) inteligentes

Mucho se ha hablado durante los últimos años sobre las smart cities, pero la realidad es que lograr que una ciudad esté realmente conectada a Internet y con nuestras necesidades es un desafío mayúsculo que supone inversiones de todo tipo. En este sentido, el Internet of Things puede poner a disposición de todos los ciudadanos una serie de beneficios como:

  • Interactuar con el sistema de transporte público. Pero no solo para saber a qué hora pasa el próximo bus, sino también para comprar un billete o solicitar información sobre un retraso no programado, por ejemplo.
  • Estar al día sobre el consumo de los suministros básicos. Saber exactamente cuánta agua, electricidad o gas has consumido a mitad de mes o conocer consejos sobre cómo optimizar estos recursos puede ser clave para el ahorro económico y la eficiencia energética.
  • Sentirse más seguro y protegido en tu barrio u hogar. Manejar tu alarma de casa, el acceso a tu urbanización, las luces de tu salón o el horno de tu cocina puede ser una realidad a través del IoT.

Máquinas que hablan entre sí

En el sector industrial o manufacturero, los beneficios del Internet de las Cosas pueden ser la clave para agilizar múltiples procesos productivos. Una combinación de tecnologías de machine learning, business intelligence, big data e IoT tiene el potencial de, por ejemplo, poner en contacto a máquinas que realizan tareas aparentemente no conectadas entre sí, con el fin de generar más y mejores informes, identificar áreas de mejora, controlar cadenas de suministro o reducir los tiempos de entrega.

Tecnología wearable

Lo que actualmente se denomina wearable hace referencia a todos los dispositivos u objetos que puedes usar, vestir o ponerte y que traen consigo un microprocesador con conexión tipo Bluetooth o wifi.

En esta categoría se encuentran los relojes inteligentes, por ejemplo. Sin embargo, los usos de un wearable van mucho más allá de la medición de los pasos que hemos caminado en un día o las calorías quemadas: en la actualidad este tipo de artefactos son del interés del ámbito de la salud, ya que tienen el potencial de convertirse en verdaderos aliados de los médicos, con el fin de monitorizar los signos vitales o ciertas enfermedades a distancia y de manera constante de múltiples pacientes.

Las aplicaciones del Internet de las Cosas, por tanto, son tan amplias que tienen el potencial de ponerse al servicio de proyectos de índole médico, industrial o productivo.

El protocolo IPV6 es necesario para el IOT

Es importante saber que cada dispositivo necesita tener su propia dirección IP para poder conectarse a internet. En este sentido, los dispositivos pueden tener una IP gracias al Internet Protocol. Pues bien, hasta hace unos años la versión vigente de este protocolo era la 4, pero actualmente está siendo sustituida por la versión 6, debido a la creciente demanda de dispositivos que necesitan conectarse a Internet.

Pero, ¿por qué se ha producido este cambio de protocolo? Es fácil de entender: la versión del Internet Protocol 4 (IPV4) ofrecía 4.300 millones de direcciones IP, pese a que hoy en día casi un tercio de la población mundial está conectada a Internet, es decir, aproximadamente 2.000 millones de personas.

Si tenemos en cuenta que cada persona conecta varios dispositivos a la red de redes, y con la llegada del Internet de las Cosas el número de dispositivos que conecta cada persona será todavía mayor, nos quedaríamos demasiado cortos con el Internet Protocol 4 (IPV4).

Es por esta razón que ahora internet funciona bajo la versión del Internet Protocol 6 (IPV6), la cual ofrece 4.294.967.296 (232) direcciones IP. En otras palabras, esta nueva versión nos permite tener direcciones de sobra hasta para nuestras mascotas.

Internet de las Cosas: ventajas y desventajas

Ahora que ya hemos explicado qué es y cómo funciona el Internet de las Cosas, es necesario hacer un repaso respecto a las ventajas y desventajas (o inconvenientes) de la utilización del IoT tanto en nuestras vidas cotidianas como en el ámbito profesional. Sí, porque toda tecnología nueva trae consigo ciertos riesgos o áreas que deben ser tratadas con mayor cuidado.

En el caso del IoT, una de estas desventajas tiene que ver con el posible uso malintencionado de sus componentes, ya que cualquier objeto conectado a internet es vulnerable de ser hackeado, lo que significa que cualquier persona con ciertos conocimientos informáticos podría hacer que nuestros dispositivos se volvieran en nuestra contra.

El robot espía

Para hacernos una idea sobre este potencial riesgo aquí te dejamos un ejemplo: imagina que compras un robot de cocina conectado a internet y que permite activar sus funciones a través de instrucciones por voz (como lo harías con Alexa o Siri). Si el dispositivo no cumple con los estándares de ciberseguridad, o tú gestionas de mala manera tus contraseñas de wifi, por ejemplo, no es una locura pensar que un hacker podría obtener información sensible sobre ti a partir de tus conversaciones diarias u otros datos más críticos como tus accesos bancarios.

Este ejemplo no es arbitrario: en junio de 2019 se volvió viral el caso del robot de cocina Monsieur Cuisine Connect de Lidl, ya que un usuario descubrió que en su interior había un micrófono. Todo indica que dicho elemento estaba inactivo y quedó allí por error, ya que perteneció a una versión de la máquina que la haría incluso más inteligente, pero que nunca vio la luz. Sin embargo, solo bastó ese pequeño descubrimiento para alertar a los ciudadanos respecto a las posibles brechas de seguridad de los objetos smart de los que nos rodeamos.

Pese a esto, lo cierto es que el IoT supone un verdadero cambio respecto a cómo nos conectamos, cómo interactuamos y cómo gestionamos nuestro día a día, tanto en el ámbito privado como en el profesional y productivo.

A modo de resumen, a continuación tienes un listado rápido de las principales ventajas y desventajas del uso del Internet of Things:

Ventajas del IoT

  • Domótica y automatización.
  • Ciudades inteligentes.
  • Comodidad cotidiana.
  • Mejor comunicación.

Desventajas del IoT

  • Riesgos en la privacidad de la información personal.
  • Uso malintencionado del IoT y problemas de ciberseguridad.
  • Errores molestos.
  • Información errónea.

Con esta información en mente, ¿cuál crees que sería un buen y nuevo uso del Internet de las Cosas?, ¿cómo consideras que el IoT podría mejorar la productividad e innovación de tu empresa? Déjanos tu comentario más abajo para conocer tu punto de vista.

Foto perfil

Jeroen van Dijk |

Full Stack Developer

Comentarios sobre el artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*